FANATICOS DE LAS PICADAS BUSCAN NUEVOS CIRCUITOS EN OBERÁ

Cuando las familias todavía lloran a sus muertos y en el lugar del hecho perduran las huellas de la tragedia, los fanáticos de las picadas clandestinas ya buscan nuevos circuitos para volver a correr el próximo fin de semana.
Son conscientes de que la muerte de los tres jóvenes obereños incidirá en la instrumentación de mayores controles por parte de la Policía, por lo que están analizando trazados alternativos para sus prácticas.
Cuesta entender una afición tan arraigada y que pone en serio riesgo la propia vida y la de terceros, pero el trasfondo es complejo e incluye apuestas, alcohol y desenfreno.
Según conocedores del entramado de las picadas clandestinas, cada fin de semana la actividad mueve miles de pesos en apuestas, tanto en dinero en efectivo como bebidas alcohólicas y hasta repuestos de motos y coches.
“Ahora todos les pegan a los motoqueros, pero de las picadas con autos no se habla porque son nenes de mamá y a esos nadie les toca. Se pica en todos lados y hace años, ahora pasó esto en Oberá y van a controlar más un tiempo, pero vamos a ir a otro lado porque es una pasión”, subrayó un aficionado a las picadas.
Tras solicitar la reserva de su identidad, el hombre accedió a charlar con El Territorio y aseguró que “cada fin de semana te gastás 200, 500 pesos en apuestas. Depende del bolsillo de cada uno, para eso uno trabaja y gasta la plata como quiere”.
Además, reconoció que también se apuesta alcohol y repuestos. “Por ahí uno anda sin plata y por lo menos se juega por la cerveza. También se juegan cubiertas, algunas piezas. Siempre se apuesta algo en un picada”, aseguró.
Incluso, conocedor del tema a fondo, citó a un par de mecánicos que se dedican casi full time a preparar las motos para picar. Serían los mismos que además instalan sistemas para generar explosiones que tanto molestan a los vecinos.

Se triplicó el índice de muertos
Emiliano Barboza (17), Leonardo Marcelo Shenholtz (18) y Sergio Fabián Sabarén (20) fallecieron en la madrugada del domingo al chocar frontalmente contra un Ford Focus conducido por Cristian Rodríguez  (18).
El hecho ocurrió sobre la ruta nacional 14, en el tramo comprendido entre la rotonda del Parque de las Naciones y el Kilómetro 8 de esta localidad. El conductor del auto fue dado de alta el lunes; mientras, su acompañante, Paola Ferreyra (19), permanece internada en el Hospital Samic con lesiones de consideración.
Se presume que los ahora fallecidos corrían una picada al momento de impactar sus motos con el coche, aunque la Justicia continúa las investigaciones.
Extraoficialmente, el análisis de alcoholemia efectuado al conductor del coche arrojó resultado negativo.
La causa lleva la carátula de triple homicidio y lesiones en accidente de tránsito e interviene la jueza Alba Kunzmann de Gauchat, titular del Juzgado de Instrucción Uno.
Para el comisario inspector Luis Pereyra, supervisor de la ruta nacional 14, “la educación y concientización son clave en la disminución de los accidentes fatales, porque es imposible contar con un policía por conductor”.
Además, aportó un dato escalofriante: en los primeros cinco meses del año pasado se registraron cuatro muertos en accidentes de tránsito en esta jurisdicción, cifra que en lo que va del 2012 aumentó a trece víctimas fatales. Es decir que en un año se triplicó la cantidad de muertos en las rutas de la Zona Centro.
Por ello, Pereyra llamó a “extremar los controles y tolerancia cero para los infractores”.

“Se sabía que iba a pasar”
En la edición de la víspera, El Territorio publicó que para los habitantes del barrio Ecológico la tragedia del fin de semana era un final anunciado, ya que desde años alertan a las autoridades sobre las carreras clandestinas de motos y autos.
La misma situación se da un kilómetro más adelante, camino a Campo Viera, en una recta de la ruta 14 frente a un conocido supermercado mayorista. Otro sector elegido es en inmediaciones del Salto Berrondo, tal como lo graficó este medio hace dos semanas.
Al respecto, ayer el vecino Jorge Cardozo comentó que el domingo a la madrugada volvió a su casa, frente al lugar de los hechos, y alertó por teléfono a la Policía, aunque no acudieron al llamando.
“Volví de un baile a eso de las 2.30  y era un descontrol total. Llamé a la Policía y con el celular les hice escuchar los ruidos de las motos picando. Pero no vinieron. Después escuché el ruido del choque, salí y era un desastre, pedazos por todos lados y todos los que miraban se escaparon”, relató consternado.
Aseguró que volvió a llamar al 101 y la Policía tardó alrededor de media hora en llegar al lugar, por lo tuvo que detener el tránsito para evitar otro desastre.
“No había nadie y pasaban autos y camiones, entonces me paré en la ruta para alertar a los conductores”, detalló.
Cardozo indicó que ya el viernes estuvieron picando hasta las 5  del sábado. “Yo necesito descansar porque trabajo y desde hace años con otros vecinos mandamos notas y pedimos control a la Policía. Se sabía que iba a pasar esto, pero nadie hizo caso”, reclamó.
A sólo cien metros del lugar del hecho se halla la sede de la Policía Turística, que dispone guardias durante las 24 horas y móvil. Además, en el Parque de las Naciones hay otro destacamento. (Territoriodigital)