La economía de Misiones, entre las de mayor crecimiento

La mayor expansión del nivel de actividad económica se registró en el NOA, con algunas provincias creciendo entre el 8 y el 9 % interanual. Con poca diferencia, el NEA ocupó el segundo lugar, a pesar del estancamiento de Formosa. La región Pampeana fue la siguiente del ranking, aunque hubo bastante diferencia entre la performance de Córdoba (mejor) y La Pampa (peor). Luego, con un comportamiento más homogéneo, se ubicó Cuyo; siendo la Patagonia la zona en la que la reactivación se notó menos, con Neuquén en un guarismo aceptable, pero sin que Tierra del Fuego pudiera salir del terreno negativo.

Salvo contadas excepciones, como el caso de Misiones, no hubo aporte al crecimiento del lado de las exportaciones (medidas según su poder adquisitivo interno), señala un estudio de la Fundación Mediterránea. El impuso fiscal, en cambio, fue significativo, particularmente en las provincias por fuera de la región Pampeana, más dependientes de las transferencias de recursos desde la Nación. Sin embargo, este factor no pudo ser aprovechado por aquellas provincias con crisis fiscales irresueltas, con el caso de Santa Cruz como el más visible. El empleo privado se ha recuperado en forma débil, aunque la tendencia es ascendente. El consumo y, particularmente el crédito, han comenzado a repercutir positivamente.

Aunque la política fiscal a nivel nacional se habrá de tornar menos expansiva en 2018, este fenómeno tendrá excepciones en no pocas provincias. No sólo habrá más recursos en términos reales para Buenos Aires, sino también para aquellas provincias con menor ponderación de ingresos propios. Los precios internacionales podrían jugar a favor de las actividades productivas insertas en la Patagonia, pero para que la locomotora de las exportaciones pueda activarse es clave el éxito de la lucha contra la inflación y la reducción sostenida de los distintos componentes del “costo argentino”, incluida la presión tributaria.

En este tipo de análisis siempre se debe tener en cuenta la foto. Argentina cuenta con provincias económicamente grandes, donde hay un mayor volumen de negocios, y otras más pequeñas, y no se esperan cambios estructurales en el corto plazo. La tendencia nacional de crecimiento moderado marcará el ritmo de las economías provinciales. En este contexto, nos concentraremos en las diferencias regionales.

¿A cuáles les fue mejor (o peor)? Tomaremos en cuenta dos indicadores de desempeño: (i) actividad económica1 y (ii) empleo privado. Luego de la recesión fin 2015 – mediados 2016, la economía nacional ha comenzado un proceso de recuperación, y esa tendencia se ha observado en todas las provincias (con la excepción de Tierra del Fuego), aunque en varias no se haya reflejado en mayor empleo privado.

Haciendo un ranking, en 2017 quedó mejor posicionada el NOA, seguida del NEA, la región Pampeana, Cuyo, y en último lugar la Patagonia.

¿Qué permitió la recuperación en las distintas regiones? Claramente no lo ha sido el sector externo. El poder de compra de los exportadores cayó notoriamente durante este año. Aunque en algunas provincias aumentaron los montos exportados en dólares, la pérdida adquisitiva se debió al menor rendimiento del dólar.

Sin embargo, se vuelve a remarcar que, a partir de 2016, un grupo de exportadores pampeanos se vio favorecido por la notoria reducción de las retenciones de sus productos (trigo y maíz principalmente) y la eliminación de las restricciones para exportar. Es decir, aunque los datos muestren menor poder compra de las exportaciones, ellos recibieron más porque pagaron menos impuesto.

A diferencia del externo, el impulso público sí ha tenido fuerza 2 . En 2017 las transferencias de fondos nacionales aumentaron más que la recaudación de los impuestos nacionales, y más que la inflación, favoreciendo así a las provincias. Este mayor volumen de fondos les ha permitido (a la mayoría) elevar su gasto público. Entre las que tuvieron mejor desempeño han tenido durante este año, han sido aquellas que son más dependientes de estas transferencias (NOA y NEA).

Hubo casos especiales como Mendoza, que debió realizar un importante ajuste en 2016, luego del descontrol financiero durante el año anterior. Eso le ha permitido que durante este año haya podido aumentar el gasto primario, principalmente en obra pública. En cambio, otras provincias, que aun recibiendo más fondos nacionales, han debido contenerse en su gasto público, debido a sus problemas financieros, como en varias jurisdicciones patagónicas.

¿Ha habido un impulso consumidor durante 2017? ¿Las personas han estado dispuesta a comprar más? En este año, aunque el empleo poco ha variado, ha mejorado el poder de compra de los asalariados privados. Además, también ha habido más créditos. Señal que ha habido un impulso consumidor. Sin embargo, poco se ha notado en las ventas por vías tradicionales (supermercados, minoristas, centros comerciales). La buena nota en comercio se ha dado en la venta de autos 0 km.

Resumiendo, ha habido una recuperación de la actividad económica, y más leve en empleo. Esta recuperación no ha venido por el lado de las exportaciones, aunque sí haya movilizado a la región Pampeana (vía menores retenciones). Sí se observa un impulso público, vía mayor gasto público en varias provincias.

A continuación, una revisión rápida de la actividad por regiones:

NOA: la de mejor desempeño, tanto en actividad como en empleo privado. Salvo La Rioja, que presenta los mejores indicadores, en los otros no hay alguno que se distinga notoriamente del resto.
NEA: con buenos indicadores de actividad, aunque no tanto en empleo privado, salvo Chaco. Una excepción ha sido Formosa, que presenta pobres indicadores, y que además no tuvo impulso público (al menos al inicio de este año).
Pampeana: las tres provincias grandes presentan buenos indicadores de actividad, con empleo privado aumentando un 1% anual. En cambio, La Pampa no ha tenido una buena performance, y tampoco contó con el impulso público. Esto significa que, aunque haya recibido más fondos nacionales, su gasto público primario no siguió el ritmo inflacionario.
Cuyo: una de las regiones que más padeció la recesión del año pasado, y con mejores indicadores en 2017. Pero no anduvo bien en empleo privado, especialmente en San Luis, especialmente por la baja en construcción.
Patagonia: la que más sufrió la recesión, y la que se viene recuperando más lentamente. El nivel de empleo privado continuó en caída. El impacto del bajo precio del petróleo sigue pesando, pero también hay otros factores. Las tres provincias con peor performance durante 2017 son Tierra del Fuego (problemas con su industria sustituta de importaciones), Santa Cruz y Río Negro (con serios problemas en la fruticultura), y además esas tres jurisdicciones tampoco no han tenido impulso público (menor gasto primario, neto de inflación).

Panorama regional 2018

Obviamente depende de las tendencias nacionales. Es claro que existen varios riesgos, con un dólar muy barato y gobiernos muy dependientes del endeudamiento. Mientras queden latentes esos riesgos, los pronósticos apuntan a un crecimiento moderado (3%), y por ende, las provincias crecerán dentro de ese rango. Para detectar las diferencias regionales, veamos las perspectivas de los impulsos.

Impulso externo: difícil que lo haya, en una Argentina que se mantendrá cara. Las regiones más afectadas serán aquellas vinculadas a las denominadas “economías regionales”, que incluye actividades agro y agroindustriales, especialmente aquellas intensivas en mano de obra, como la fruticultura (Alto Valle) y la vitivinicultura. A favor de este último sector (vinos), se espera una abrupta reducción en la cosecha de uvas en los principales productores (Europa), lo cual puede generar mayor demanda de vinos argentinos. En el caso Pampeano, una inquietud es que el beneficio de las menores retenciones y restricciones para exportar se viene diluyendo en el tiempo.

Acorde al IERAL, por ejemplo, en granos se espera sostener los buenos resultados productivos de las últimas campañas, pero los mayores costos argentinos están resintiendo la rentabilidad del sector. Señal que este empuje externo, que favorecía a la Región Pampeana, pesa cada vez menos.

Impulso público: acorde a estimaciones del IERAL, las provincias recibirán más fondos nacionales, lo cual tiende a beneficiar relativamente más a las economías más dependientes de estas transferencias. También favorecerá a Buenos Aires, la gran beneficiada del acuerdo fiscal. Sin embargo, 2018 no será un año electoral (menor presión para gasto público, especialmente en obras).

Cabe agregar que está la meta de reducir las alícuotas del principal impuesto provincial, Ingresos Brutos, que puede disminuir inicialmente los ingresos propios.

En este último punto, no influirá tanto en provincias económicamente pequeñas puesto que dependen más de los fondos nacionales.

Por último, cabe preguntarse por los precios de los productos que son dominantes en ciertas regiones, como el petróleo en la Patagonia. Los pronósticos apuntan a una mejora leve en su precio internacional (lejos de los niveles record observados años atrás), pero se reduciría el subsidio que perciben las petroleras, al cobrar un precio interno mayor. La brecha entre ambos precios iría disminuyendo en el tiempo. Por ende, sabiendo de su gran potencial, no se espera un boom de actividad de esa zona, pero sí un mayor impulso por proyectos gasíferos (Neuquén).

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