Reforma Previsional: por el efecto Carrio, el Gobierno busca una alternativa al decreto

Distintas fuentes confirmaron que Macri había ordenado preparar un DNU. Uno de los argumentos del Ejecutivo es que la sesión para convertir en ley el proyecto tenía quórum y la oposición impidió el debate. Ahora evalúan otras dos opciones.

El presidente Mauricio Macri ordenó esta tarde preparar un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para poner en marcha por esa vía la reforma previsional que pretendía convertir hoy en ley en la fallida sesión de la Cámara de Diputados que fue levantada luego de que el oficialismo consiguiera el quórum necesario para el debate, según confirmaron a El Cronista distintas fuentes del Poder Ejecutivo.

Sin embargo, la difusión de la información generó de inmediato una serie de respuestas negativas: por un lado, la CGT, que había desactivado el paro de mañana, advirtió que si hay decreto habrá huelga; por otro, parte de la oposición ya anticipó que votará en contra de ese eventual DNU; y, tal vez lo más importante, Elisa Carrio salió a cuestionar duramente la posibilidad al señalar, en forma contundente, que un decreto de necesidad y urgencia sería inconstitucional.

Ante ese panorama, se habría enfriado la idea del decreto y en la Rosada analizan cómo resolver el intríngulis político por otra vía.

Las otras opciones sobre la mesa son dos a esta hora: una es insistir con el proyecto en el Congreso con el proyecto tal como está pero con la promesa de un “bono” que “compense” el “empalme” entre la actual y la nueva fórmula de actualización de las jubilaciones, y la otra, la de patear el debate parlamentario para el año que viene.

El fallido debate en Diputados
El debate por la reforma previsional fue suspendido esta tarde luego de que el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, levantase la sesión tras las denuncias de la oposición por la represión en las inmediaciones del Congreso y los cuestionamientos respecto a la legitimidad del quórum conseguido minutos antes.

El pedido para no debatir llegó de parte de la diputada de Cambiemos Elisa Carrio, quien instó a que se levantara la sesión ante los hechos de “violencia” que se estaban viviendo en el recinto. La líder de la Coalición Cívica hacía referencia a un grupo de diputados de la oposición que se habían parapetado frente al escritorio del presidente de la Cámara, donde se registraron momentos de tensión como cuando Leopoldo Moreau (FpV-PJ) y el mismo Monzó casi se enfrentan a trompadas luego de que el primero le quitase el micrófono al segundo.

Más tarde, en el marco de una conferencia de prensa en Casa de Gobierno, el jefe de Gabinete Marcos Peña acusó a la oposición de fomentar la agresión, de ejercer “violencia” en la Cámara baja y dijo que “trabajarán” con las autoridades parlamentarias para retomar la discusión del proyecto “cuando sea el mejor momento”.

“Nunca se recurrió a la violencia como vimos hoy llegando a proponer la violencia al presidente de la Cámara de Diputados”, afirmó.

Sostuvo que los legisladores de la oposición “no permitieron el normal desarrollo de la sesión porque sabían que representaban una minoría. Optaron por la violencia antes que por el diálogo, la paz y la democracia”. Según fuentes del Gobierno, esta sería al menos una de las líneas de argumentación en defensa de la aprobación de la reforma por DNU.

Congreso: gritos y represión
Pasadas las 14:30, Monzó había dejado abierta la sesión al afirmar que se había conseguido la presencia de los 129 diputados en el recinto necesarios para el quórum. Minutos después un grupo de diputados de la oposición se acercó a su escritorio donde a los gritos y empujones denunciaban “diputruchos” que se habrían sentado en las bancas.

Desde su banca, el presidente del bloque PRO Nicolás Massot hablaba de “actos de patoterismo” por parte de la oposición, al tiempo que continuaban los gritos en el recinto.

Fue finalmente Carrió la que pidió que se levantara la sesión. “Lo peor que se puede hacer es sesionar en este clima de violencia que no ha sido generado por el interbloque de Cambiemos. La violencia se opone a la constitución y a la paz. Como rechazamos la violencia le pido al señor presidente que levante esta sesión escandalosa”, afirmó.

En tanto, adelantó que el oficialismo insistirá con el proyecto: “No vamos a contestar a su violencia con su violencia. Vamos a ganar la votación, será esta semana o la otra”.

Un ingreso tumultoso
Las inmediaciones del Congreso Nacional se convirtieron en un campo de batalla entre manifestantes contra la reforma previsional y efectivos de Gendarmería y Policía Federal, que durante más de siete horas arrojaron gases lacrimógenos, agua y balas de goma para dispersar la protesta.

Por los enfrentamientos, diputados de la oposición recibieron golpes y fueron rociados con gas pimienta, mientras que trabajadores de prensa resultados heridos con balas de goma y piedrazos.

Las vallas alrededor del Congreso fueron colocadas en las primeras horas de este jueves, ante las marchas que estaban previstas en rechazo al tratamiento de la ley de reforma del sistema previsional, en un operativo digitado por el Ministerio de Seguridad que lidera Patricia Bullrich.

Desde la mañana, agrupaciones como el MST, PTS, el Partido Obrero y otros partidos de izquierda se acercaron al vallado, para intentar pasar y llegar al Palacio Legislativo.

En horas del mediodía, ante la gran cantidad de manifestantes, el operativo de seguridad se incrementó y llegó a tener alrededor de 1.000 efectivos de la Gendarmería y la Policía Federal, además de carros hidrantes, que arrojaron agua de color amarillo, que contenía el químico del gas pimienta.

Las protestas rodearon la zona del Congreso y todos los accesos al tradicional edificio fueron cortados, lo que dificultó el acceso de empleados y también de los diputados nacionales que deben participar del debate.

Cerca de las 19, con la sesión caída desde hacía casi dos horas, efectivos de Policía Federal a bordo de motos recorrían la zona disparando balas de goma y dispersaron a los manifestantes que quedaban frente a la Plaza del Congreso.

El Cronista