Michael Bublé: una prueba de amor

La primera visita de Michael Bublé a Buenos Aires le cambió la vida al popularísimo cantante canadiense. La segunda, que comienza mañana en el Luna Park y se extenderá hasta el lunes, tiene todo el carácter de una prueba de amor hacia su esposa argentina, a la que conoció en coincidencia con aquel recordado y brillante debut frente al público porteño de noviembre de 2008 en el Gran Rex. “Esta gira -confiesa Bublé a LA NACION, del otro lado de la línea telefónica- debería haber terminado, pero la verdad es que le prometí a Luisana que iba a volver a cantar aquí lo antes posible. Esta ciudad es mi segundo hogar… nuestro segundo hogar”.

Michael Bublé: una prueba de amor
Ansiedad: "Jamás estuve tan nervioso antes de un recital como en este caso", confiesa Bublé.

Luisana, por supuesto, es Lopilato. Aquel flechazo, el posterior noviazgo, una de las bodas más comentadas de los últimos tiempos a fines de marzo y principios de abril de 2011 (ceremonia civil en el Registro de la calle Uruguay, enlace religioso y fiesta en Cañuelas) y una posterior celebración en Vancouver siguen con esta verdadera prueba de amor que en los hechos se convierte en una ampliación del larguísimo Crazy Love Tour, iniciado en marzo de 2010 y con cierre previsto en mayo próximo.

“Hablé con mi manager y le dije que quería venir aquí a cantar. Y que tenía que ser con todo mi equipo. Ando por aquí y por allá con unas 100 personas entre los músicos de mi big band y el resto del equipo. En algún momento me sugirieron venir con un grupo más pequeño, pero no quise. ¡Los shows en la Argentina tienen que ser grandes!”, enfatiza Bublé. Para hacer posible, entonces, semejante traslado y despliegue escénico se programó un apéndice de la gira con conciertos en Chile, Brasil y nuestro país. Ayer, Bublé se presentó en Córdoba y, a partir de mañana, estará durante tres noches consecutivas en el Luna Park. Sólo quedan algunas entradas para el concierto del lunes.